ALIMENTOS QUE SÍ SE NOTAN

07.02.2018

 

 

 

Hasta que no lo veo no lo creo!!!  Eso es lo que sueles pensar cuando te hablan sobre un nuevo superalimento que promete cambiarte la vida por completo. Lo cierto es que yo suelo confiar

en que los alimentos, como fuente principal de energía, componen una gran parte de nosotros y por tanto, cuanto más beneficioso sea un alimento, mejor vamos a sentirnos.

 

A pesar de mi amor a la buena nutrición, soy escéptica por naturaleza, confío en el disfrute de la vida y jamás se me ocurriría renunciar a una buena tortilla de patata, un buen vino o un gin tonic la noche que me apetezca. No olvido mi parte más disfrutona y me enfadaría mucho si tuviese que hacerlo.

 

 

Cuando le hablo a la gente de la importancia de nutrirse bien, suele pensar que quiero adelgazar, que el tema está de moda y quiero ser “trendy” o simplemente que me obsesiona la salud y no disfruto de la vida. Esos típicos comentarios tipo: ¿Y cuándo tienes tiempo para divertirte? De algo hay que morir. Yo soy feliz comiendo de todo (como si comer sano significase comer canónigos y rábanos solamente). Etc., etc.…

La cosa es que todo este tema me interesa porque soy de esas raras personas, llámame loca, a las que les gusta sentirse bien, con energía, sin dolores, vital y feliz. Y he descubierto que alimentarme de forma consciente me ayuda inmensamente a cumplir con mi objetivo.

 

 

 

Ahora se empieza a notar , milagrosamente, un interés por la comida orgánica, la gente empieza a descubrir la inmensidad de cereales que existen más allá del trigo, a reconocer la calidad y el sentido de la alimentación ecológica, se conciencian más con el cuidado del medioambiente  y eso no hace otra cosa más que ponerme muy muy contenta. Entre otras cosas, porque puedo encontrar más fácil y económicamente productos orgánicos. Por ejemplo en Lidl han creado una sección bio que tiene productos interesantes a precios absolutamente asequibles.

Para quien no entiende todo esto, hago un breve resumen del por qué de esta moda ecológica.

Aunque haya tres palabras con ligeras connotaciones diferentes, a día de hoy, en la normativa europea vigente, estas tres palabras significan prácticamente lo mismo. y qué es lo mismo? Pues su procedencia. Todos los alimentos, cosméticos, productos y movidas que se consideren Bio, Eco y Orgánico proceden de una fuente 100% natural, es decir, su producción, desde el minuto uno, prescinde al 100% de sustancias químicas de cualquier índole (Pesticidas, fungicidas, fertilizantes químicos, etc).

 En el caso de la ganadería, también incluye que las razas sean autóctonas, que sean alimentadas a su vez, de forma ecológica y sustentable y por supuesto sin ningún tipo de manipulación genética.

Todo esto ayuda a que, además de esa parte IMPORTANTÍSIMA de contribuir con el medioambiente y hacer menos daño a los animales,  lo que nosotros comamos, apliquemos en la piel o utilicemos en general, estará libre de los miles de químicos que se utilizan en la producción normal. Por ejemplo, las productoras de carne que llevan a cabo explotaciones no ecológicas, añaden gran cantidad de antibióticos, en la mayoría de casos innecesarios, que consumimos a diario sin ni siquiera saberlo, en el caso de la explotación sea ecológica, no consumiremos esos antibióticos que, desde luego, nuestro cuerpo no necesita.

Muchas de las críticas que tiene este tipo de alimentación están basadas en la idea del esfuerzo extra económico que supone. Lo cierto es que mentiría como una cosaca si reconociese que un kg de arroz ecológico cuesta lo mismo que uno normal. Pero tengo que decir algo al respecto. He comprobado, que cuando como ecológico, me lleno muchísimo antes que cuando como alimentos corrientes. Si nos comemos un higo nacido entre junio y octubre, en un clima templado y en un árbol ubicado en un terreno que aporte el agua y los nutrientes que vaya a necesitar, que nos ha llegado a la mano sin sufrir ningún proceso químico, conservado en una temperatura adecuada hasta que lo consumamos, estará compuesto de todos y cada uno de los minerales y vitaminas que naturalmente le corresponden.  Por el contrario, si ese higo se cultiva de forma artificial, incluyendo en el proceso de producción, recolección y transporte la utilización de químicos y neveras frigoríficas que alteran la conservación de sus nutrientes, en el momento en que lo comamos, ya independientemente de que el sabor no es el mismo, ni si quiera el color ni el olor, lo que de verdad importa, que es si nos va a aportar todas las vitaminas, minerales y en general nutrientes que necesitamos, también se queda corto. Es por eso que nuestro cuerpo nos pide más cantidad de comida para cubrir la necesidad de nutrirse. Nos nutrimos menos, comemos más. Y eso sin hablar de la cantidad de arsénico, plomo y cadmio extra que suelen llevar los alimentos producidos de forma no orgánica.

 

Bueno, la conclusión a la que he llegado con esto es que:

1. Dura más la comida de calidad que la comida pobre en nutrientes. Aunque sea un poco más cara, a mí, me merece la pena. Es una forma de inversión en salud.

2. No rompo el ciclo natural de los alimentos, dejando esa tarea en manos de la naturaleza que sabia es un rato.

3. Contribuyo en un tipo de consumo que además de variables puramente económicas, se preocupa porque los seres humanos no olvidemos que, en gran parte, somos lo que comemos.

Sin más miramientos, voy a compartir de una vez qué alimentos he comprobado fehacientemente que han contribuido a ese CAMBIO en mi salud, en mi cuerpo y en mi mente.

 

 

 

Una pequeña alusión a cómo identificar un producto de producción ecológica. Puedes o no fiarte si en el envase pone eco, bío o lo que sea, yo personalmente me fío más de aquellos productos que cuentan con sellos certificadores. Hay muchos tipos y cada uno certifica porcentajes y calidades diferentes. El más común es el sello de agricultura ecológica europeo, una serie de estrellas formando una hoja y con fondo verde, ese certifica por ejemplo que un 95% de los ingredientes han sido producidos ecológicamente, entre otras cosas. También existe el Ecocert, Biovidasana (este es español), leaping bunny (exige que no se teste en animales)...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1.CEREALES Y PSEUDOCEREALES

 

El arroz, el trigo, y el maíz son los cereales más conocidos y que más se usan diariamente. Sin nada que criticar sobre ellos, he de decir que existen infinidad de cereales, muy completos nutricionalmente, con idéntico modo de empleo y sabor muy muy similar.

Lo que tienen en común es que, aparte de ser nutricionalmente bombas de beneficios, la gran mayoría se pueden consumir cocidos (igual que el arroz, 1 de cereal por 2 y un pelín más de agua) o en forma de harina. Algunos, como la avena, se venden en copos pero yo recomiendo comprarlos en grano y de ahí que se conviertan en lo que queramos.

Yo los suelo cocinar cocidos a modo de acompañamiento con las legumbres (así aprovechamos bien las proteínas) y con las carnes o pescados. Para desayunar, también cocidos, añado leche vegetal en vez de agua y un poco de canela o bien utilizo sus harinas para hacer tortitas o bollitos con frutos rojos.

 

 

 

                                             

 

 

 

 

                        Mijo

 

Semilla. Sin gluten.

 

Alimento zen donde los haya, es bueno tanto para el cuerpo como para la mente. Notarás como mejora la piel, la vista, el cabello y el tránsito intestinal. También es bueno cuando los niveles de colesterol no son los adecuados y  para la eliminación de toxinas. Buena cantidad de ácido fólico para esas temporadas de agotamiento y estrés y  se recomienda tomarlo a personas que tengan anemia.

Sabor suave.

 

 

                                                                

Trigo sarracenO

 

Pseudocereal. Gramínea. Sin gluten. Sabor medio. Se puede tostar en la sartén un poquito antes de añadir el agua o el caldo.

 

Muy alto en magnesio. Baja los niveles del colesterol perjudicial, ideal si quieres adelgazar por su efecto saciante.  A mí me da un buen chute de energía así que lo tomo en temporadas de actividad alta.

 

 

Amaranto

 

 

 Semilla. Sin gluten. Sabor suave.

 Muy conocido por sus componentes anti-cancerígenos, también es buenísimo para prevenir enfermedades cardiovasculares, se demostró con varios estudios que disminuye el colesterol perjudicial y la hipertensión. Es una buenísima opción para sustituir el típico arroz blanco cuando tu estomago no está en sus mejores momentos. El alto contenido en calcio lo hace perfecto para problemas óseos y altamente nutritivo.

 

 

 

Espelta/ Escanda

 

Tiene gluten, en menor medida que el trigo, pero lo tiene. La escanda es un tipo de espelta que se da de manera fabulosa en Asturias. Hay unos chicos que hacen cosas maravillosas con ella: http://www.escandaasturiana.es/ . Sabor medio.

 La viejita de los cereales, una campeona que hace que no modifica prácticamente sus propiedades desde hace más de 6.000 años. Alta en proteínas e infinitamente más suave de digerir que el trigo común, perfecta para el tránsito intestinal y a la vez nos aporta mucha vitamina b y magnesio por un tubo.

 

 

 

Avena

 

Puede tener gluten. Hay en el mercado avena sin gluten pero tiene que aparecer en el envase. Sabor medio

Una de mis favoritas y la que desayuno prácticamente a diario. La avena además de llenarte fácilmente, ayuda a eliminar líquidos y a deshinchar gracias a la cantidad de fibra. Alta en proteínas y vitaminas b y e también es buena para el colesterol, cáncer, piel y tránsito intestinal.

 

 

 

 

 

 

 

Cebada

Gramínea. Tiene gluten. Sabor medio.

 La Princesa de la fibra (después de la Reina Linaza) y la más colaboradora con tu hígado y vesícula biliar. Es una antiinflamatorio y antiséptico natural, ideal para cuando estás enfermo y tomas muchos medicamentos o cuando te has pasado un poco con el alcohol.

 

 

 

 

 

 

Centeno

 

Cereal. Tiene gluten.

Posee un fuerte sabor, es por ello que yo lo suelo tomar en harinas más que cocer el propio cereal.

 

Alto contenido proteico y sobretodo de fibra, cargadito de fósforo y vitaminas del tipo b, es un excelente luchador contra el estreñimiento. Es muy bueno para la circulación e ideal para adelgazar incluirlo en el desayuno ya que sacia de manera notable.

 

 

 

 

 

 

Quinoa

La semilla- pseudocereal de moda y con razón de peso. No tiene gluten. Sabor suave

Acabaría antes diciendo que es buena para todo, pero si hay algo que destacar es que es independientemente nutritiva. La mayoría de los cereales, para ser del todo asimiladas sus propiedades, dependen mucho de con qué los consumimos. En el caso de la quinoa esto sucede en menor medida, ella solita cumple con esa función de asimilación, por ello es tan buena y podemos mezclarla con lo que nos apetezca. En cuanto a sus beneficios como he dicho antes, es buena para todo, tiene vitamina c y b en altas proporciones y destaca por su alto contenido en proteínas en comparación con otros cereales.

Continuará…

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